HIRUGARREN BELARRIA III: El sonido de la guerra

hb3

Hirugarren Belarria (Los sonidos de la guerra)
10-11-12 septiembre de 2013
DONOSTIA-SAN SEBASTI脕N (Gipuzkoa)
hirugarrenbelarria.audio-lab.org
Programa en PDF

La cohesi贸n social a la que inducen tanto la m煤sica como el sonido, el inter茅s por la ritualidad p煤blica y sus mutaciones, las consecuencias que el desarrollo tecnol贸gico ha acarreado en la percepci贸n, son temas a los que recurrimos una y otra vez en el curso de este seminario sin fin. La insistencia en el an谩lisis de estos debates, y su actualizaci贸n en el contexto del proyecto 鈥淭ratado de Paz鈥 que con motivo del bicentenario del incendio de Donostia-San Sebasti谩n se est谩 llevando a cabo en diversas localizaciones, nos llevan en esta edici贸n de Hirugarren Belarria a tratar la cuesti贸n militar en toda su complejidad y violencia sonora.

Aunque nada parece en ocasiones m谩s lejos de la violencia que los afectos propios del refinamiento musical, es evidente que la m铆stica b茅lica ha sido, y es, inseparable de las proclamas, himnos y aclamaciones orientadas a insuflar pasi贸n en aquellos que luchan. La m煤sica afecta a los cuerpos, los emplaza a la marcha y de alguna forma simula la propia acci贸n guerrera. No es extra帽o, por lo tanto, pensar que en muchas academias militares la m煤sica fuera justamente parte del curr铆culum, junto a materias como la esgrima o la equitaci贸n.
Es esta subordinaci贸n del cuerpo a la funci贸n, la que tanto enfureci贸 a Simone Weil en sus cr铆ticas a las guerras revolucionarias. En un texto escrito en 1933, pocos a帽os antes de partir al frente aragon茅s para luchar junto a la Columna Durruti, Weil llega a considerar la guerra como una prolongaci贸n de los sistemas productivos industriales, siendo incapaz, por lo tanto, de generar ni de sostener ning煤n proceso revolucionario beneficioso para las clases populares, debido a la obediencia ciega que implica. De forma un tanto resumida, digamos que esta capacidad conductora de la m煤sica (eso que un d铆a Gilles Deleuze defin铆a como su potencialidad fascista) no es otra cosa que su genio para someter el cuerpo a un orden que busca causar ciertos efectos; independientemente de su naturaleza ideol贸gica, y de la gimn谩stica que 茅sta precise (desfile, manifestaci贸n, flashmob o ejercicios atl茅ticos).

Se mire como se mire, es dif铆cil separar el imaginario de la escucha y la guerra. La identificaci贸n emotiva para con los distintos estilos musicales que el esp铆ritu moderno ha desarrollado (folk, pop, rock…), parece inspirarse en una cierta pertenencia a distintos 鈥渂andos鈥. No olvidemos que para los nacionalismos europeos configurados en el siglo XIX, fuertemente influenciados por las ideas rom谩nticas, la m煤sica encarnaba m谩s que ning煤n otro arte, el esp铆ritu de la naci贸n. Al mismo tiempo, en las clases populares, estos desarrollos iban tomando nuevas formas. Tradiciones modernas transmitidas a trav茅s de cancioneros, en ediciones impresas, pero tambi茅n oralmente, siendo cantadas en las tascas, en las calles y en los caf茅s. As铆, la llegada de la modernidad agudiz贸 las tensiones entre la m煤sica como representaci贸n del Poder y la m煤sica como sentir popular.

En julio de 1813 Beethoven iniciaba la partitura titulada Sinfon铆a de batalla sobre la victoria de Wellington en Vitoria, una pieza clave para situar su m煤sica en la 茅poca y evaluar sus efectos. La primera parte de la sinfon铆a imita la batalla contraponiendo canciones populares de los dos bandos enfrentados. Pero no podemos olvidar que en esta obra Beethoven colabor贸 estrechamente con un peculiar personaje llamado Johann Nepomuk Maezel, ingeniero austr铆aco al que se le atribuyen inventos tales como el metr贸nomo, los aud铆fonos o el Panarmonic贸n, una especie de teclado mec谩nico capaz de reproducir los sonidos de toda una orquesta militar, incluyendo ca帽onazos y disparos. La historia del dise帽o sonoro establece aqu铆 otra de sus piedras angulares: los sintetizadores y los efectos especiales en los que tanto se esmera la industria del entretenimiento, y por consiguiente la infinidad de aplicaciones sonoras que se utilizan en el campo de batalla despu茅s de la Segunda Guerra mundial (los LARD o agresivos altavoces utilizados para espantar a las masas, as铆 como los contempor谩neos y no menos ruidosos Drones).

Reivindicar la escucha y una forma sonora del saber, pensar que a trav茅s de ellas podemos agudizar el an谩lisis cr铆tico, exige atenuar en parte, la inocencia auditiva. La multiplicaci贸n de las tecnolog铆as reproductivas ha creado un nuevo paisaje sonoro que nos ha dejado sordos y mudos en m谩s de un sentido, sin herramientas para entender los artificios ideol贸gicos que se nos presentan delante de nuestros o铆dos y con los que tratamos diariamente. De ah铆 la importancia de comprender los juegos, ritmos y acentos de la m煤sica y el lenguaje. Pues tan solo desde ese lugar se podr谩 escuchar con acierto aquello invisible, que corre por encima y por debajo de ellas.

PROGRAMA

Martes 10 de septiembre / ARTELEKU
17:00 Presentaci贸n de las jornadas
17:30 Conferencia / Peter Cusack: Sonidos de lugares peligrosos
19:00 Conferencia / Joe Banks: Rorscharch Audio

Miercoles 11 de septiembre / ARTELEKU
18:00 Conferencia / Alku: Less Lethal vol 2
19:00 Conferencia / Eduardo Gil Bera: La diosa de la guerra en la 茅pica griega

Jueves 12 de septiembre / Bajos de la BIBLIOTECA MUNICIPAL
18:00 Conferencia / Karlos Sanchez Ekiza: 芦Era vibrante como el grito de las Walkirias禄: La Ezpata-dantza de la 贸pera Amaya.
19:00 Concierto / Khantoria: Las huellas de Bereterretche
20:00 Coloquio / Ander Berrojalbiz: El arte consiste en ocultar el artificio

Deja una respuesta

Tu direcci贸n de correo electr贸nico no ser谩 publicada. Los campos obligatorios est谩n marcados con *